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María Rojas: Soy campesina y agricultora

Yo soy María Rojas, soy promotora campesina de laUnión Cantonal de Organizaciones Campesinas de Paltas (UCOCP). Soy campesina y agricultora. Produzco diverso con la ayuda de mi familia, de mi esposo y mis hijos que trabajan conmigo y me apoyan siempre.

Hacer agricultura no es fácil. Este año llovió demás, cuando hay mucho invierno, debemos cuidar nuestra producción de maíz, para que no se pierda. Si la lluvia le cae a la mazorca, la daña; para que esto no suceda, rompemos la caña con la mazorca arriba para que las hojas la protejan del agua, hacemos este corte en la rama, nunca en el nudo.

La variedad que sembré en mi finca es maíz Manabí, una variedad de semilla criolla que pude recuperar con el proyecto Agrobiodiversidad. Tiene unas excelentes mazorcas, el año pasado la cosecha fue muy buena. Este año, por la lluvia, tuve un poco de pérdida.

Antes trabajábamos con el morochillo, esa variedad sirve como alimento para nosotros solo al inicio; en cambio, el maíz Manabí, sirve todo el tiempo. Con este maíz alimentamos a los chanchos, a los pollos, y hacemos tamales, mote, humitas; este maíz es muy rico, es dulce. Es una bendición nuestra semilla, por eso debemos cuidarla.

Cuando se hace la cosecha, separamos los maíces malos, los que están con polilla, a esos los cosechamos rápido y los usamos primero. Los que están sanos, los que tienen bien cerrada la mazorca, los guardamos en el troje (especie de silo campesino para guardar las semillas). En las comunidades tenemos esa previsión de almacenar nuestras semillas, con esto también conservamos nuestros saberes y nuestra cultura.

Yo tengo de todo en mi finca, maní criollo, maní sangre de cristo, maní caramelo. Siembro maíz Manabí, canguil y maíz blanco. Todos los cultivos los asociamos con fréjol, zarandaja, zapallo. Los cultivos diversos nos ayudan en nuestra economía, si con un producto no salimos, salimos con el otro.

En el proyecto Agrobiodiversidad hubo un proceso muy lindo de capacitación en agroecología. A mí siempre me ha gustado aprender y en esta ocasión tuve que enseñar, además. Ayudé a capacitar a los promotores, y la capacitación se hizo entre nosotros, no fue necesario un técnico o un ingeniero, fue de productor a productor, que es la experiencia más maravillosa. Con la Fundación Heifer Ecuador siempre hemos reflexionado sobre compartir; esta vez, compartimos recursos, experiencias y saberes.

Para mí, el logro más importante del proyecto Agrobiodiversidad fue la capacitación, fue un proceso significativo para la comunidad; y, por qué no decirlo, para el país. Las experiencias que fortalecen la organización son muy importantes. En las diversas capacitaciones participaron grupos de hasta 30 personas y lo hicimos en más de 25 comunidades. Incluso he ido a otros cantones a capacitar, a Catamayo, a Chaguarpamba, fue una hermosa experiencia que compartimos.

Hubo experiencias enriquecedoras como en la parroquia Guachanamá donde trabajamos en conjunto con la Junta parroquial, es muy lindo ver cómo el presidente de la Junta les apoya a los productores, para todo él se pone al frente. Le decimos, vamos a hacer abono, ¡vamos! Él siempre está dispuesto. Imagínese, los frutales que se entregaron en la zona hace un año, ya están cargando… Es hermoso ver eso. Fue una experiencia muy linda, compleja, difícil, demandante, pero hermosa.

En estos dos años de trabajo, los cambios son enormes, he visto a las familias que tenían una sola variedad de maíz, que hoy tienen arveja, haba, zarandaja, maní y, adicionalmente, elaboran abonos para sus fincas. Hemos trabajado primero en la alimentación de la gente; yo siempre les digo, primero produzcamos para la alimentación de nuestras familias.