Historias de vida: El manglar es nuestra tradición y sustento

Historias de vida: El manglar es nuestra tradición y sustento

Mi nombre es Neiba Carrasco Santos, tengo 32 años, vivo en la provincia de El Oro, ubicada al sur del Ecuador, en la frontera con Perú. Soy madre de 6 hijos, 3 mujeres y 3 varones. Desde niña recolecto moluscos y crustáceos en el manglar. Esta actividad es una fuente de ingreso económico para mí y mi familia, es una tradición que se ha transmitido de generación en generación.

“El manglar tiene mucha vida. Para nosotros es importante su existencia porque ahí está nuestro alimento, nuestro trabajo, en este lugar viven nuestras familias y nuestra comunidad. Somos amigos de muchos años con el manglar y siempre nos hemos llevado muy bien. Así como recibimos tantas cosas del manglar nosotros le cuidamos.”

Soy la coordinadora de la asociación Amor y Esperanza, que está integrada por 60 familias que vivimos en esteros o asentamientos cercanos al mar y nos dedicamos a la pesca artesanal y recolección de concha y cangrejo. Amor y Esperanza forma parte de la CCONDEM (Corporación Coordinadora Nacional para la Defensa del Ecosistema Manglar) organización que reúne a recolectores y recolectoras de mariscos del país.

“Hace 8 años yo y mis compañeros trabajamos con la CCONDEM, y a través de ellos con Heifer – Ecuador, nos hemos involucrado en proyectos y gracias a ellos hemos podido mejorar nuestro trabajo y nuestros ingresos.”

Trabajamos 5 días a la semana, a las 3 de la mañana nos despertamos y salimos de casa para coger la panga (pequeña embarcación), a las 6 de la mañana ya estamos en el mangle y hasta las 12 o 1 no dejamos la faena, todo depende de la marea y de que haya cangrejos. Siempre vamos todos juntos, a pesar de que la recolección es independiente, es una costumbre que nadie vaya solo.

Además de la recolección también me dedico desde hace un año a atender en un restaurante creado y dirigido por todas las personas que forman Amor y Esperanza, ahí vendemos procesados los moluscos y crustáceos que recolectamos. Hacemos empanadas de cangrejo y se terminan en un ratito, no alcanzamos aunque estamos muele que muele para hacer rápido y atender a todos los clientes.

“Para nosotros, la recolecta de cangrejos es parte de nuestra historia, no queremos perder la tradición, siempre tratamos de recuperarla y de revivirla.”

Ahora en nuestra asociación somos mitad hombres y mitad mujeres, antes había mucha desigualdad, las mujeres en casa y los hombres trabajando. Nuestra organización es de la que tiene muchas mujeres trabajando, no se hacen diferencias entre hombres y mujeres, todos somos iguales, trabajamos igual y cobramos igual.